Este cactus nativo de Paraguay es frecuente en los bordes de matorrales y roquedales y prefiere el suelo arenoso. Se suele pasar por alto por su aspecto “común”, excepto cuando muestra sus delicadas flores nocturnas que llaman la atención, brillando desde lejos. Hay muchas discusiones sobre su nombre correcto y se lo cambió de género varias veces y, dependiendo de la opinión de diferentes botánicos se lo llama Cereus euchlorus, Praecereus euchlorus o Monvillea euchlora, siendo el primero el más aceptado.

Independiente de su nombre, este cactus robusto tiene su encanto.

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