Esta aficción casi adictiva comienza generalmente al recibir un pequeño cactus de regalo. Al interesarse uno por esta planta extraña, suele despertar el interés. Buscamos más información sobre esta (Internet) y nos enteramos de la cantidad  de  formas  que existen y  que  también  florecen (!).

Ahi empezamos a buscar dónde comprar algunos más y empieza a formarse una pequeña colección y la necesidad de saber sobre el cuidado y cultivo. Aprendemos que no necesitan mucho riego (ideal para las personas olvidadizas) y nos enteramos que no son “plantas de interiores”, sino deben ubicarse por lo general en un lugar soleado… y ya encontramos un balcón, un estante o una terraza donde colocarlos.

Como es natural en el ser humano, buscamos personas con el mismo interés y vemos que existen muchos clubes y grupos, lamentablemente (por ahora) en el exterior del país. Surgen los contactos y comenzamos a formar parte de los coleccionistas, algunos muy expertos, otros (también) principiantes. Ahí es el momento que aprendemos que estas plantas llevan unos nombres inpronunciables en latín y griego, pero hasta aprendemos a diferenciar una Mammillaria de un Gymnocalycium (guau!).

Con los contactos surgen nuevas ideas y deseos de tener ciertas especies de cactus y otras suculentas. Cada vez se vuelve más intenso esta aficción y continuamos juntando plantas de esquejes de cualquier parte. Todo lo que tiene espinas nos llama la atención y nuestra colección se va haciendo más y más grande. Al aparecer la primera flor nos exaltamos de alegría y sacamos fotos y más fotos.

La próxima fase de esta “adicción” se pronuncia en querer propagar a nuestros “cactitus” y con facilidad quitamos unos brotecitos y los enraizamos. En algún momento surge aquí el deseo de sembrar. Se consultan libros e información online para saber cómo se hace. Hasta conseguimos unas semillitas e intentamos sembrarlas. En esta fase suelen aparecer los primeros fracasos: o no germina nada, o las minúsculas plantitas son consumidos por hongos. Las personas que tienen paciencia (una vitud importante para un aficionado de los cactus) vuelven a intentarlo una y otra vez, estudiando los posibles fallos y errores. Y, de repente… funciona! Nos sentimos padres o madres de unas tiernísimas plantitas recién nacidas, que aún no se parecen en nada a un cactus de verdad. El tiempo pasa y pronto descubrimos las primeras espinillas en los ápices – ¡qué alegría! A más tardar, en este momento empezamos a comprar semillas en grandes cantidades, muchas veces en ¡cantidades exageradas! Llenamos todo un estanto con los semilleros, utilizando cualquier recipiente disponible, desde vasos de yoghurt, botellas, bandejitas, o lo que sea.

A más tardar un año después, nos damos cuenta que ya tenemos centenares de pequeños cactus y comenzamos a transplantarlos y distribuirlos en todas partes. Se hacen listados de las especies que tenemos y quitamos muchas fotos del desarrollo de nuestros “hijitos”. Empezamos a intercambiar con otros coleccionistas para conseguir especies que nos faltan y cada vez tenemos más cactus y otras suculentas.

Llegamos a un nivel de experiencia que ya podemos aconsejar y enseñar a los principiantes y alguna que otra plantita va de regalo para amig@s. Comenzamos a interesar por los injertos, al ver las fotos en Internet y también tratamos de lograr algunos propios. Con algunas pruebas ya nos sale el truco, aprendiendo con facilidad y comparando los resultados con los de otros amigos.

La primavera llega a ser toda una fiesta, con muchas floraciones en nuestra colección. Foto trás foto va a nuestros álbumes y continuan las flores para nuestra alegría. Un día descubrimos un enorme capullo en una “reina de la noche” y organizamos una peuqueña fiesta en la casa para la noche de la floración. ¡Tanta belleza para una sóla noche!

Resumiendo las experiencias vividas, relatadas y observadas, llego a tener un profundo respeto por la naturaleza, siempre aprendiendo más y descubriendo algo nuevo de los grandes secretos de la vida y su milagro frente a mis ojos. ¡No me lo perdería por nada en el mundo!

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