Turbinicarpus klinkerianus en total reposo y casi invisible

La mayoría de los cactus provienen de zonas climáticas con una época invernal bien marcada, con temperaturas mucho más bajas, incluso con heladas nocturnas y, en casos extremos hasta soportan nieve durante semanas. La adaptación es tal que literalmente se preparan para soportar el frío, aprovechando las sequías y reduciendo el volúmen de agua, pudiendo de esta manera resistir las adversidades climáticas.

El balcón soleado. un buen lugar para pasar el invierno.

Como resulta algo difícil, crear un clima diferente para cada grupo de cactus, según la procedencia de cada uno, podemos seguir unas reglas generales que se aplican a la gran mayoría, con algunas pocas excepciones. Cabe destacar de que la gran mayoría de los cactus necesita un reposo invernal para poder producir sus floraciones. Para lograr este reposo, debemos reducir los riegos durante el otoño, para lograr un paro en el crecimiento y la maduración de los tejidos.

Al no proveer agua, las plantas se dehidratan y se encogen, incluso algunas casi “desaparecen” en el sustrato. Al encontrarse bien deshidratados, los cactus pueden resistir temperaturas bastante sbajas y hasta heladas, siempre y cuando se encuentren protegidos de las lluvias.

Frailea cataphracta al aire libre y sin protección.

Los lugares ideales para el reposo invernal son balcones y terrazas con techos o, por supuesto un lluviadero especial para los cactus, con un techo transparente, ya que el sol también es importante durante el invierno e influye considerablemente en la próxima floración.

Los semilleros y pequeños injertos representan una excepción para este reposo invernal, ya que aún se encuentran en un estado juvenil y se pueden

Semillero con cactus chilenos

mantener en un lugar más cálido y protegido contra el frío. Lo mismo se aplica a los cactus procedentes de zonas tropicales, como la mayoría de las especies de Discocactus, Melocactus, Arrojadoa, Pilosocereus etc.
Otra excepción serían las especies de zonas climáticas que reciben lluvias invernales, como el sur de Brasil, Uruguay y las regiones orientales de Argentina y Paraguay. Estas especies no precisan de una protección contra las lluvias, mientras se encuentren en un sustrato bien drenado y reciban suficiente sol.

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