Mammillaria hahniana con floración invernal

Durante el invierno, los cactus no necesitan de mucho cuidado, siempre y cuando estén protegidos de las lluvias. Como sabemos, es la época de reposo y no debemos estimular el crecimiento con riegos, como lo haríamos con otras plantas del jardín. Solamente podemos regar a las especies de los siguientes géneros: Notocactus, Discocactus, Frailea, Gymnocalycium (excepto los procedentes de zonas andinas chaqueñas), Pilosocereus, Melocactus, Echinopsis de zonas bajas y todos los cactus epifíticos. Estos riegos se deben realizar con precaución y solamente en días cálidos (con más de 20 grados), durante la mañana. La frecuencia máxima sería entre 2 a 3 semanas. Dela misma forma también regamos a los semilleros, puesto que las pequeñas plantulas aún no tienen reservas para las sequías prolongadas.

Eriosyce laniceps

No debemos preocuparnos al observar que algunas especies se deshidratan durante el invierno. Es un proceso normal y la planta empieza a utilizar sus reservas de líquido. En especial se nota este efecto en las especies de Lophophora, Astrophytum, Ariocarpus etc. que se suelen arrugar o achatarse sobre el suelo.

Algunas especies con floración invernal también pueden recibir algo de agua, excepto algunas muy sensibles al agua, como por ejemplo Mammillaria plumosa. Otras especies empiezan con su floración hacia finales del invierno. También a éstas podemos sumininstrar agua en forma moderada.

La tolerancia de los cactus al frío depende de su procedencia. Para la gran mayoría se recomienda una temperatura mínima de 8ºC, no obstante también soportan hasta 2ºC durante algunas horas, si las temperaturas diurnas suben a más de 15ºC. Existen ciertas especies de cactus con procedencia de grandes alturas que soportan incluso hasta -15ºC, pero es mejor no arriesgar a nuestra colección si lo sabemos su procedencia con exactitud. En la mayoría de los casos es suficiente proveerlos con un envoltorio provisorio de polietileno cuando se anuncia una helada nocturna, no olvidando quitarlo al día posterior.

Tepidus est vita, nex est gelidus. (El calor es vida, la muerte es fría)

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Vasitos de yoghurt en un tamaño ideal, ahorrando espacio

Al tener una colección de cactus u otras plantas, también podemos aportar un poquito para cuidar al medio ambiente, simplemente seleccionado los utensilios que vamos a usar.

En vez de comprar macetas, ¿porqué no utilizar lo que ya tenemos?
Usemos los envases que normalmente tiramos a la basura! De esta manera no solamente ahorramos comprarnos macetas de barro o de plástico, sino de paso evitamos tirar los envases desechables al vertedero. Hay una gran cantidad de envases que podemos usar:

Las botellas de gaseosa son macetas muy durables

Botellas de plástico (recortadas), vasos de yoghurt, potes de margarina, envases para helados, bidones de agua mineral, bandejas y hasta cartones de leche y jugo del tipo “tetrabrick”.

Con unas ideas podemos recortar los envases para ajustarlos a nuestras necesidades, sin olvidar -por supuesto- de perforar el fondo con un clavo caliente, o un cuchillo puntiagudo. Las posibilidades son inmensas. ¡Reciclemos!

Pilosocereus tillianus forma cristata

Al criar muchos cactus, a veces aparece uno con und forma o un color diferente a los demás. Estas anormalidades, en general no tienen muchas chances de sobrevivir en la naturaleza, por tener menos vigor, o su imposibilidad de reproducirse. Las formas más conocidas son:

Cereus validus forma mostrosa

Forma crestada:
El ápice del cactus, con su único punto de crecimiento comienza a ampliarse, hasta formar toda una cadena lateral de crecimiento. Se producen formas irregulares e interesantes, muy apreciados por los coleccionistas. Prácticamente puede darse en cualquier especie en forma espontánea.

Weingartia neumanniana forma variegata

Forma monstrosa:
La planta desarrolla una brotación en cualquier parte y continúa con las brotaciones, antes de formarse esquejes normales. Todo el aspecto llega a tener una forma parecida a los corales. Se da con más frecuencia en el género Cereus. Son pocas las especies con esta anormalidad que florecen.

Astrophytum myriostigma cv. "Onzuka - Ball Type"

Forma variegada:
Así se determina la falta de clorofila en el tejido y puede ser una falta parcial o total. Cuando un cactus carece totalemente de la vital clorofila, ya no podrá asimilar la luz solar y solamente puede vivir injertado. Las especies más conocidas con esta anomalía son los Gymnocalycium friedrichii cv. “Hibotan” y similares. Las hay en color rojo intenso, amarillo, rosado y hasta en amarilla con rojo combinado. La mayoría de estas formas raras veces producen flores y no son geneticamente constantes en su reproducción por semillas.

Astrophytum myriostigma cv. "Huboki"

Otras mutaciones:
Hay otro tipo de formas que difieren de las especies normales en diferentes características, como por ejemplo la carencia de espinas (“forma nuda”), o la reducción extrema de éstas (por ejemplo la Mammillaria spinosissima cv. “Unipico”). También entre los multihíbridos se pueden observar ocasionalmente otras anormalidades, como sucede en el género Astrophytum. Mediante el constante cruce y selección se han creado formas totalmente nuevas, muchas de estas procedentes de Japón y Tailandia.

Epithelantha micromeris forma cristata

Muchos coleccionistas se especializan en estas formas raras, buscando estas apariciones anormales. Lo más probable para consguirlas es el método del microinjerto de pequeñas plantulas de los semilleros, eligiendo las más débiles o las que tengan alguna apariencia diferente.

En nuestro vivero tenemos algunas de las formas mencionadas para la venta.

Parodia ottonis en un pastizal

Cuando llegamos a visitar a un habitat de cactus, a veces nos llevamos una sorpresa. A pesar de conocer exactamente el lugar, muchas veces sucede que no los volvemos a encontrar. Otras veces demora un buen tiempo hasta acostumbrar a la vista a las condiciones del suelo, sus colores y formas. Luego de haber encontrado al primero, nos resulta más fácil encontrar a otros.

Gymnocalycium pflanzii en el bosque chaqueño

Esto pasa cuando se trata de especies de cactus que se han adaptado tan bién a su entorno, en respecto a colores y formas, que se asemejan a éste de tal manera que que se confunden con las hojas, ramas y piedras. Cuanto más densa es la vegetación, más dificilmente se los encuentra. Esta adaptación proviene de un sistema de protección que adoptan muchos seres del reino animal y vegetal para evitar ser comido. Hay muchos cactus globulares que se encuentran en

Gymncalycium mihanovichii, cubierto de arena

el menú preferido de roedores, venados, cerdos salvajes (como el taguá por ejemplo) y algunas especies de aves. Con este “camuflaje” logran ser casi invisibles, en especial durante épocas de sequía cuando algunas especies desaparecen practicamente debajo de la arena.

Gymnocalycium friedrichii en el bosque chaqueño

Los más difíciles de encontrar son, sin duda alguna, las especies de Gymnocalycium y Frailea de los bosques secos del Chaco. Los árboles y arbustos filtran la luz solar y proyectan sombras sobre el suelo. También suelen haber muchas Bromelias y hojas de colores verde, gris, marrón y amarillento que crean un ornamento confuso y los pequeños

Cereus stenogonus, "escondido" por una columna 🙂

Gymnocalycium simulan este mismo ornamento con el color y la forma de sus costillas. Muchas veces hay que quedarse un tiempo parado o sentado en el lugar para poder descubrirlos.

En épocas de floración es mucho más fácil de verlos, pero no siempre tenemos la suerte de encontrar a un cactus en flor!

(Click en las fotos para agrandar)

Esta es una pregunta muy frecuente de personas novatas al hobby de los cactus. Al apreciar a una planta tan espinosa con apariencia amenazadora se nos suele cruzar la idea por la mente de tratarse de plantas peligrosas.

En realidad existen algunas especies de cactus con espinas muy filosas, como muchas especies de Opuntias, que además poseen microscópicos “anzuelos” en sus espinas y, una vez ingresadas en la piel no es tan fácil removerlas. Estas especies del grupo de Opuntia imbricata, originarias de Estados Unidos y México no son muy aptas para las colecciones.

Por otro lado, la gran mayoría de los cactus tienen espinas menos ofensivas y pueden ser fácilmente manipulados, usando guantes, pinzas, o con algo de práctica hasta sin protección. Incluso existe una cierta cantidad de cactus sin espinas, como casi todos los Astrophytum, Lophophora, Blossfeldia etc.

Hay personas que no se compran cactus, porque temen que sus niños podrían lastimarse. La solución es muy simple. Es cuestión de mostrar al ñino a un cactus de cerca, explicandole que estas plantas pinchan a las manos. Para evitar accidentes con niños pequeños, es suficientes poner a los cactus espinosos sobre mesadas y no en el suelo.

Las mascotas de la casa suelen darse cuenta rapidamente y aprenden en seguida de respetar a los cactus. En especial los gatos son muy hábiles para pasearse entre las epinas sin tocarlas y hasta se ponen entre los cactus a tomar sol.

También hemos sido preguntas frecuentemente si los catus contienen veneno. Hasta hoy no ha sido confirmado que tengan alguna sustancia altamente tóxica, pero sí del contenido de sustacias aplicadas en la medicina natural. Esto se refiere a algunas especies que utilizan los nativos para sus

Mammillaria con plumas, sin espinas

medicinas, así como muchas a otras plantas. No se recomienda, sin embargo su uso casero, sin los conocimientos extactos, las formas de aplicación y su dosificación.
Finalmente podemos constatar que coleccionar cactus es un hobby muy interesante y tal vez el único “peligro” consista en la adicción que produce al coleccionarlos. Conociendo una vez la cantidad de formas y colores de la infindad de especies que existen y logrando sus floraciones, difícilmente podamos dejarlo!

A algunas personas no les gustan los cactus, los identifican con incómodos, agresivos y hasta peligrosos (!). No le ven la utilidad ni mucho menos como elemento decorativo. Y realmente no son plantas para “cualquiera”. Hay que tener algo de sensibilidad o hasta intuición para comprender y apreciar a estas inusuales formas de la naturaleza.

A veces necesitamos un “primer contacto” con sus espinas para darnos cuenta que a los cactus no se les puede “manosear” como a cualquier otra planta. No solamente porque nos podría lastimar, sino porque el propio cactus pierde parte de su atractivo. Claro que esto no se aplica a todos los integrantes de la familia de las cactáceas. Hay muchas especies que carecen de espinas y en vez de éstas tienen pelos, lana, puntitos lanosos y hasta plumas!

Ahi llega el momento en que nos damos cuenta de que estas plantas no tienen nada de agresividad, sino sus espinas son parte de su método de sobrevivencia. Al enterarnos de que en realidad se trata de hojas modificadas durante su larga evolución y de que les sirven de defensa contra los animales herbívoros, para producir sombra sobre sus tallos, para protegerse contra el frío en las alturas inhóspitas y hasta para absorber agua de la neblina.

Estas cualidades realmente sorprendentes nos van demostrando que poseen una gran fuerza de adaptación y resistencia a las más severas condiciones climáticas. Y es esta fuerza y energía que nos impresiona cada día más. Ahi podemos observar a estas maravillas de la naturaleza con sus enigmáticas formas y estrategias para poder crecer y hasta florecer y reproducirse bajo las más adversas circunstancias.

Finalmente conseguimos comprender a nuestros “cactucitos” y empezamos a amarlos y apreciar como nos agradecen el buen cuidado con sus floraciones y, como no amar a unos “bebés de cactus” tiernitos y recién nacidos de semillas. Que felicidad verlos crecer!

La justificación para la descripción de esta especie por Moser es algo dudosa y algunos autores la consideran solamente como una forma local de Echinopsis oxygona. Fué nombrada en honor al cactólogo paraguayo-austríaco Adolfo Maria Friedrich quién la descubrío en el departamento de Paraguarí, dónde crece en las praderas rocosas, bajo pequeños arbustos o en pleno sol inclusive, a veces sobre termiteros.
Sus flores son nocturnas, con una longitud de hasta 20 centímetros y un diámetro de hasta 9 centímetros. Estas despiden un agradable e intensivo aroma, como la mayoría de su género.
El cultivo de esta especie es fácil, considerando que le gusta un suelo arenoso, drenado y con un agregado de húmus. También es importante no dejar secarse el substrato por mucho tiempo.